Voces en la Plaza, Segunda Parte. Cantoras con Fundamento

En las cuatro primeras lunas, la fuerza de los reclamos estuvo en boca de las intérpretes. Qué dijeron Mariana Carrizo, Micaela Chauque, Luciana Jury, Paola Bernal y Micaela Vita de Dura Tierra.

Todo hecho artístico es político, y el escenario de Cosquín, siempre ha correspondido con esta idea. Desde su origen, desafiando a quienes llamaban de locos a los que montaron el escenario sobre la ruta 38, hasta cantores y cantoras como Cafrune, y Mercedes Sosa. Cuarteto si y no cuando la Mona Jiménez subió a cantar a un escenario cuyo nombre no es en vano: Atahualpa Yupanqui. Quien piense lo contrario, debe remitirse a la historia de un festival que a lo largo de 66 años ha sufrido derrotas políticas y ha celebrado victorias sociales. Pero siempre, hubo voces comprometidas.

Cada artista, sin embargo tiene un estilo distinto. Algunos hablan a través de sus letras, sus puestas en escena, sus danzas; otros alzan la voz y generan momentos de tensión, ya sea con invitados o con palabras propias. El año pasado, Yamila Cafrune invitó a cantar a La Ferni, y muchos años antes, su padre, subió al escenario a una jovencita Mercedes Sosa contra las advertencias de la comisión. Este año no es novedad. La cultura pasa por un momento especial, en donde hay reclamos en contra de decisiones políticas desacertadas. Lo social está en un hervidero y lo político también. Las voces se intensifican por la posibilidad de tener un espacio en las redes en donde decir lo que uno quiere. Cosquín no puede estar ajeno a esto. Las mujeres cantoras llevaron la delantera. No todas fueron explicitas. Algunas, con formas suaves, palabras precisas, y puestas en escena, dijeron todo. Aquí algunas de ellas.

Paola Bernal

Con la canción María Sabina impuso en el escenario su relato y su compromiso con el género: “Queremos dedicar esta canción a las mujeres que cuidan, a las que cantan, a las que danzan, a las inmigrantes, a las que apagan el fuego, las que buscan sus sueños”

El morado en sus trenzas y en la puesta en escena, uno de los símbolos femeninos más fuertes, la elección del repertorio (“Manifiesto”, de Víctor Jara, “Como la Maleza” de Gabo Ferro, “Ya viene la triste noche” y “Flor de Retama”) un ballet formado por mujeres de distintos puntos del país, sumaron al canto de la coscoína, genuino, puro y comprometido.

Micaela Vita y Dura Tierra.

Dos vertientes protagonistas sobre el escenario. Por un lado la intérprete y por otro la agrupación -la parte fundamental del proyecto. El intérprete y compositor trans Valen Bonetto, sumó su espacio como solista con la chacarera La del Pueblo “dedicada a todas las personas de los bordes del sur y a quienes se animan a soñar esta patria”.

A los Amores se llama el nuevo disco de la banda, y la presentación fue una afirmación del título: la patria, la esperanza, el país, y el  compromiso. La invitación para Eli Suarez, voz de Los Gardelitos para cantar “Puño y letra”, y a Mery Murúa y Noelia Recalde en “Marzo”, redondeó la idea. En la despedida Vita habló de “la música, como proclama de amor, de ternura, de esperanza, defender a las jubiladas y jubilados, defender a las personas con discapacidad, defender a la tierra, el agua de Mendoza, la ley de glaciares, la Patagonia prendida fuego en soledad y la profunda certeza de que los pueblos siempre pueden transformar la historia.”

Luciana Jury

La intérprete levantó, polvareda. Guitarra en mano, arrancó con una versión personal de “Vuele Bajo” de Facundo Cabral y en el final, cambió la letra haciendo mención de distintos reclamos: “sin guerra ni genocidios, conspiraciones para el lado del amor, incendios provocados por la angurria capitalista, extractivismo obseno…” mientras la Plaza, dividida, silbaba y aplaudía

“Vengo a cantarles mis coplas, la poesía que he recogido de estos poetas que me acompañan pero además vengo con muchos amigos porque en estos tiempos de tanta violencia y de tanta crueldad lo que tenemos que hacer urgentemente es comunidad”, dijo, invitando al escenario a José Luis Aguirre, Mery Murua, Pampi Torre, Paola Bernal y Susy Shock. La artista multidisciplinar travesti dijo “Gracias por ofrendar ese folklore abrazador también de la diversidad, un folklore que no es ningún alcahuete del poder de turno”. Un momento de reclamo, pero también de tensión. Para esta cronista, la presencia de Shock opacó la figura de cuatro artistas fundamentales del cancionero actual, que pusieron haber dicho mucho más y quedaron detrás del discurso de la artista trans, válido pero excesivo.

Micaela Chauque y Mariana Carrizo

La cuarta luna trajo sosiego en las palabras, pero un abanico de sonidos de norte a sur. Más allá de los cantores que desfilaron en el final, poniendo voz y fuerza a la noche (Paquito Ocaño, Lázaro Caballero, Lucio Rojas), hubo momentos donde las mujeres tuvieron voz. Otros estilos, otra manera de decir, el mismo compromiso, que llegó desde dos cantoras del norte: Micaela Chauque y Mariana Carrizo

La primera presentó una puesta en escena especial, dedicada a mostrar sonidos y colores de la puna y  dedicó su canción “Corazón del agua” a las comunidades indígenas de todo el mundo que protegen el agua y la vida.

La salteña Mariana Carrizo regresó a Cosquin después de varios años sin ser convocada (“ahora me desbloquearon” bromeó) y desplegó un show breve pero intenso, acompañada de una banda de excelencia: el pianista Leo Genovese, el luthier y percusionista Tubo Moya y el guitarrista Miguel Rivaynera

“Son turbulentos los momentos y la cultura ancestral se deja de costadito pero esa cultura está muy viva y es por eso que estamos celebrándola aquí. A todos los pueblos que levantan su fuerza para luchar por la tierra día a día, y un grito muy fuerte para acompañar a las familias en la Patagonia que están atravesando la indiferencia del estado ante tanta inclemencia del fuego. Abrazo y no nos quedemos callados. El silencio es lo peor que nos puede pasar” dijo entre zambas y coplas. Luego recordó a quienes este año partieron, como Rubén Patagonia, Musha Carabajal, Melania Pérez, Federico Córdoba y el coplero Severo Vargas con la “Vidala para mi sombra” y cantó una copla contra la violencia de género. Su despedida, con Doña Ubenza, mereció el aplauso de pie de la platea. Carrizo, artista más que necesaria para un festival que nunca deja de celebrarla.

Hubo más palabras en la cuarta luna. El cantor chubutense Yoel Hernández habló de los incendios en el sur y defendió el trabajo de los brigadistas, los bomberos y los que apoyan, cada uno con su tarea. Paquito Ocaño, en su primera vez en el festival:“quiero que mis hijos se lleven este recuerdo de Cosquín de familia, de encuentros y nosotros los cantores tenemos que cuidar esta plaza, tenemos que cuidar a Cosquín para que ellos vuelvan felices algún día cuando sean hombres. Traigo alegría, siempre para sumar y multiplicar. Nunca de andar restando ni dividiendo” anunció el cantor nacido en el norte cordobés.

 

Texto: Pao De Senzi. Fotos: Comunicación Cosquín. Videos, Canal 10 CBA

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