Un encuentro que recuperó la raíz y la palabra, reivindicando la música como espacio de memoria y resistencia en medio del vértigo festivalero.

Un himno de resistencia cultural se alzó el Domingo en la primera fecha de los Conciertos Populares, en el Teatro del Pueblo de El Alma Encantada, proponiendo un espacio distinto al vértigo habitual de Cosquín. En una ciudad donde la música suele desbordar por todos los rincones —entre grandes escenarios, balnearios colmados y peñas donde el frenesí marca el pulso—, este encuentro eligió otro camino: el de la cercanía, la palabra dicha sin apuro y la música ofrecida como un gesto íntimo, casi doméstico, que invita a escuchar de verdad. Allí, cada canción funcionó como un diálogo abierto, sin artificios, que dice lo que necesita decir.
Las canciones convocaron a otra profundidad, a un repertorio que recuerda el lugar al que pertenecemos y que se aparta del ruido para abrir ventanas de memoria. Mery, dueña de una voz que abraza y de un decir que conoce los matices del territorio, se encargó de trazar un paseo musical por sus dos ciudades. Como ella misma afirma, es de Cruz del Eje pero casi riojana, y en esa doble pertenencia se teje una identidad que se vuelve música. De esa mezcla brotaron canciones como Ventana Abierta, de Camilo Matta, y obras de Emiliano Zerbini, que trajeron consigo el paisaje, la gente y los silencios del noroeste. Luego, el recorrido se volvió más personal con composiciones propias, entre ellas la chañarienta dedicada al Negro Valdivia, un gesto de reconocimiento hacia quienes sostienen la raíz desde el trabajo cotidiano.
La invitada de la noche, Marita Londra —nacida en Entre Ríos pero abrazada desde hace años por la música cuyana— sumó su voz para profundizar ese clima de evocación. Interpretó El Imposible y abrió así el recuerdo de Melania Pérez, una de las cantoras más comprometidas y sensibles de nuestro cancionero. Esa memoria dio paso a La Nombradora de Salta, composición de Londra junto a Jorge Marziali, escrita en honor a Melania y, al mismo tiempo, reafirmación de la vigencia de los poetas en la construcción de nuestra identidad colectiva. En ese instante, el teatro pareció detenerse: la canción se volvió un puente entre generaciones, entre territorios, entre modos de decir que siguen latiendo.

El encuentro fue agradecido como parte de lo que significa Cosquín: un espacio que escribieron y levantaron los poetas, los músicos, los trabajadores de la cultura, y que hoy necesita ser defendido y reconocido. No solo como un festival, sino como un territorio simbólico donde la tradición se revisita, se discute y se renueva.
La noche cerró con Mery interpretando Cantando a la Siembra, obra de los nuevos compositores cordobeses como Juan Pablo Toch, que enlaza presente y futuro en la continuidad de la tradición. La canción funcionó como una declaración de principios: sembrar hoy para que la música siga creciendo, para que la raíz no se pierda, para que la cultura popular encuentre siempre un lugar donde florecer.
En El Alma Encantada se respiró la certeza de que Cosquín no es solo fiesta multitudinaria: también es refugio, memoria y resistencia. Allí, cada canción se volvió testimonio y cada encuentro, una reafirmación de que la cultura popular sigue viva porque sabe renovarse sin perder su raíz. Y porque, en espacios como este, la música vuelve a ser lo que siempre fue: un modo de nombrarnos, de reconocernos y de seguir andando juntos.
Fuente: Textos y Fotos Comisión Municipal de Folklore (Mauro Kunath)
Cómo siguen los Conciertos Populares en El Alma Encantada
Lunes 26 de enero 21 hs: Raizal, Fer Cruza, Facu y Nico Peréz
Sábado 31 de enero 21 hs: “Caminos de Yupanqui”: un recorrido vivo por la palabra y la huella
Más actividades Cosquín Cultural
El Cosquín Cultural 2026 se completará con el 35° Congreso Federal de Cultura, el 24° Encuentro de Poetas con la Gente, el tradicional Ateneo Folclórico, las presentaciones en el Autorio Adalberto Nogués, los conciertos en el Teatro El Alma Encantada y los Talleres Culturales. Programación y más info, acá.





