Con la voz elocuente del escritor y poeta Hugo Rivella, la segunda luna comenzó con la impronta que siempre ha tenido el festival: la de la palabra comprometida. Una noche compleja musicalmente, que entregó momentos inolvidables, y esa sensación de guitarreada hasta en los números más elaborados.
El festival de Cosquín ha sido, por sobre todas las cosas un lugar en donde las voces se expresaron, a lo largo de 66 años, desde Cafrune invitando a una ignota Mercedes Sosa, hasta el mismo Jorge Rojas, o Christian Herrera al contar como se vive en el chaco salteño, las carencias y la música, que para muchos adolescentes es un bálsamo y una salvación.

La segunda luna comenzó con la palabra, literalmente en función del acto político. A partir de ahora y a lo largo del Festival, cada noche tendrá un poeta invitado abriendo el juego. Primero fue el turno de Francisco Hugo Rivella, anfitrión del Encuentro de Poetas con la Gente, ese mojón cultural y de la palabra en el entorno coscoíno, que este año se llevará a cabo desde el martes 27 hasta el viernes 30 de enero en el Teatro El Alma Encantada (Pedro Ortiz 779).
Rivella estrenó el segmento Rincón de los Poetas, un clásico del festival donde la palabra es la protagonista, leyendo un texto incluido en La Palabra y los días, para Los Ocultados, del 2001, remozado a este tiempo, con algunas palabras que se llevaron la primera ovación de la noche. Porque como dijo un rato después Julio Paz, de Coplanacu “Esta plaza tiene una audiencia tremenda”
Arrojar la primera piedra no es lo mismo que hacer la primera pregunta. Hoy necesito que nos miremos dentro. Que miremos por dónde anduvimos cuando ésta patria, que es una herida que va del norte al sur de los olvidos, envejece en el niño tirado en la vereda. Que nos regrese, en las rondas que el hombre construye con los hombres para derrotar sin pausas a la muerte. Esta plaza en Cosquín, este pueblo es un ejemplo de lucha, identidad y resistencia
Hoy necesito decir que he traicionado más de una vez lo que pensaba.
Que arrojé contra el espejo una piedra y se quebró mi corazón porque vi allí, arrugas y sombras en mi rostro
¿He sido conmigo tan exigente como lo soy con los demás?
Uno falta el respeto a lo que nos sostienen.
Si con un hijo pareciera que tenemos el derecho de levantar la voz, humillar sus primeros pasos y después intentar lavar la culpa cuando lo acariciamos o ponemos en sus manitos una moneda
Y si es con la mujer que es cómplice y amante, y es torrente y es madre, y es música, y es sosiego y es ternura digo más, palabra inteligente, es remolino, quietud desasosiego.
¿No hemos sido más de una vez intolerantes, por no decir, soberbios, atrevidos, machistas ordinarios?
Abrir el corazón como si estuviera hecho de pétalos y soplarlo sobre la calle sola, sobre el niño inocente. Soplarlo sobre el corazón del juez, del narcotraficante, del político que se cree un león y es apenas una rata gritando desaforado.
Abrir el corazón
Que pasen los ríos con sus sueños de peces.
Y que pasen las abuelas y pasen los travestis y pase el indignado y pase el indiferente
Y pase la calesita con todos sus caballos y al último pasemos nosotros a cara descubierta
Hoy quiero caminar sin sentirme culpable de no haber hecho lo que tenía que hacer.
Mirarle los ojos a la mujer que amo y pedirle perdón por tanta furia de papel que llevo adentro.
Mirar a mis amigos y abrazarlos sentir que juntos prolongamos el sueño de sabernos más limpios
De saber que es posible compartir los secretos y romper las murallas,
sentir que la poesía viene de la rosa más simple del planeta
que la palabra amor aplasta al poderoso y salva al desahuciado
abrir el corazón, impedir la injusticia, y no se desmorone Dios sobre la cruz del hijo
Arrojar la piedra es hacernos la primera pregunta y también darnos la primera respuesta
¿He amado al otro como a mi mismo?
¿He sido lo que soy o lo que imagino?
¿He compartido el pan, mis alegrías?
Que lo que digo hoy en esta plaza no sea el rostro de Judas que aún sigue traicionando la voz que lo ha salvado.
Abrir el corazón y no arrojar la primera piedra.
Esa es la cosa. Abrir el corazón
La segunda luna continuó con su cielo oscuro y el satélite natural brillando sobre la Próspero Molina. El Dúo Coplanacu sumando nuevas voces del folklore (Jimena Romero Paz y a Nacho Cuellar), la pareja ganadora del Pre Cosquín en el rubro danza estilizada (Carolina Gerez y Lucas Coliluan), y Nahuel Pennisi y Raly Barrionuevo con invitación mutua.
Y aquí un apartado para el santiagueño de Frías que nuevamente con su ya clásico set solista despojado de instrumentos (solo guitarras, piano y voz), pero colmado de momentos emotivos: En la interpretación de “Niña de los Andamios” a capela y en la colaboración con Pennisi para “Zamba de Usted”. Momentos que Cosquín regala, y que el público –esa audiencia tremenda- agradece.
Raly invitó también como en Jesús María a Marina Avalos y Patricia Herrera, que cantó en quechua una obra de Sixto Palavecino. Tiempos breves para algunos artistas este año en Cosquín, un dato curioso, no menos importante porque son bien aprovechados, e imponen un ritmo distinto al festival
Paola Bernal siempre original y exquisita en sus puesta en escena abrió su con “María Sabina”. Una presentación íntegramente dedicada a la mujer, en el canto, la danza y la música. Facundo Toro, cumpliendo 30 años con la música y siempre buen anfitrión, presentó a la uruguaya Valentina Lozano bailarines del elenco de “Bien Argentino”, al pampeano Joaquin Ciavarino y al dúo Prado-Helguero, y se dio el gusto de cantar con Diego Novellis de La Mosca.
La notable participación y respeto del público de Cosquín que celebra cada momento de la noche es para destacar. El mismo que festejó las chacareras y escondidos del Dúo Coplanacu y el ritmo y color de la delegación de Brasil, se puso de pie para rendir homenaje a Ramón Navarro (en la presentación de Flor Castro y Rocío Villegas) y el dúo Gerez-Coliluanque nuevamente subió al escenario para interpretar elcuadro“El jangadero”.
Cosquin tiene esto y también a Cazzu, que cerca de las 3 de la madrugada comenzó a desandar su presentación. El arranque con el grupo de bailarinas de la academia Atahualpa Yupanqui de General Cabrera (Córdoba), bajo la dirección coreográfica de Ernesto «Tito» Díaz.y la chacarera “El Diablo de los Bombos”. Después, como ella misma anunció: “hacemos música de Latinoamerica”, refiriendo a su último trabajo discográfico “Latinaje”. Se dio el gusto de cantar con Los Nombradores del Alba y cerrar su presentación con el estreno de “Jujuy”, un tema dedicado a su provincia natal
Texto Pao De Senzi Fotos: Comisión Municipal de Folklore










