La primera luna de a la edición 66° dejó en claro que existía una necesidad de darle al festival lo que su esencia pedía: ser el reflejo de lo que se escucha hoy en la música popular, sin olvidar la historia, y presentando como se debe a las nuevas generaciones. Hubo momentos de alto impacto: Wara Calpancay, la ganadora del pre Cosquin, el himno y los cruces en el show de Rojas, y la conducción de Sergio Castro, entre otras novedades que sumaron expectativas para lo que resta de esta edición

Texto: Pao De Senzi. Fotos: Paul Amiune

La susqueña Wara Calpanchay se quita el sombrero y mira la luna que -protagonista absoluta de la noche- parece devolverle un guiño por su parpadeo, entre estrellas, y sobre un cielo profundamente negro. Wara cierra los ojos y canta Digo la Mazamorra, el poema de Antonio Esteban Aguero musicalizado por Peteco Carabajal: y deja que la llama le transmita su fuerza hasta que adquiera un tinte levemente ambarino…”, su cuerpo se estremece y vibra, la sonrisa en su boca, mientras le salen palabras, sonidos y emociones de su garganta, su voz matizada con sube y bajas de graves y agudos de su garganta privilegiada. Da un paso atrás y se presenta: “yo vengo de la puna salada”, e invita a todos a respiren un segundo como un llamado al canto de la tierra. Es la primera luna de la edición 66° del Festival de Cosquin, y la intérprete jujeña, quizá lleve en su pensamiento el cielo de su pueblo natal añorado cuando mira el cielo coscoino. Acaba de concluir su presentación como artista proveniente del Certamen de Nuevos Valores Pre Cosquín 2026, y el aplauso de pie, la sorprende. La comisión le ofrece a cada ganador tres temas, aunque fue necesario dejar que corra el reloj un poco más, a pedido del público.

Un rato antes, el rionegrino Emanuel Ayala, la revelación del festival 2025, y Trinar, los otros ganadores en el rubro conjunto vocal del Pre Cosquin de esta noche, dejaron claro que el certamen sigue dejando talentos para el asombro.

“En esta plaza de todos a la hora señalada el epicentro del folklore nacional…”, anunciaba en el arranque el maestro de ceremonias Claudio Juárez, luego de una emotiva interpretación del Himno a cargo de Jorge Rojas. La frase descubre esa necesidad de exigirle al Festival de Cosquín que sea depositario de cada una de las propuestas que el género muestra a lo largo del año, y también presente los nuevos valores, las músicas de los cuatro puntos cardinales, y mucho más. No siempre se logra en el arranque, pero la primera luna de la edición 2026, demostró que repensar el festival desde el conocimiento y el balance de lo vivido en otras ediciones, puede ofrecer un comienzo auspicioso. Incluso un pequeño cambio en la conducción del festival, incorporando al locutor y periodista Sergio Castro, referente absoluto de la difusión del folklore en el país, quien reinterpretó la manera de presentar a los artistas, sin acartonamientos y con información precisa, recordando en cierta forma al querido Marcelo Simón. Junto con Maia Sasovsky, la dupla ideal por ser difusores del género desde hace años

Volviendo a la música, en esta primera luna, hubo de todo: voces poderosas, afinadas, matizadas y celebradas (Rojas, Jairo); historia (Los Manseros, Horacio Banegas, el homenaje a Chazarreta del Ballet de la Escuela Municipal de Folklore), encuentros de esos que el público pide siempre y por sobre todas las cosas, una muestra de lo que viene, jóvenes artistas que traen propuestas despojadas de estridencias, con algo para decir y mucho talento: la ya mencionada Wara, Emanuel Ayala, y los invitados de Rojas, que aprovechó su set para mostrar un panorama de lo que está produciendo en su estudio de Anisacate, con los Hermanos Pedro y Sergio Toledo, Los Aranditay Mati Rojas, quien también tuvo su espacio como solista en esta luna. La Delegación de Santa Fe, siempre celebrada por el público por su entrega y originalidad, sorprendió una vez más con un homenaje al Brigadier Estanislao López, a 240 años de su nacimiento y la voz de Juan Carlos Baglietto protagonizando otro de los momentos más aplaudidos de la noche.

Pero el folklore también es esto del abrazo, el encuentro y la canción compartida, y de eso también hubo en la primera luna: Jairo, Christian Herrera (consagración 2025, el encargado de abrir la noche con su sonido chaco salteño), Los de Imaguaré y Mariana Carrizo cruzaron voces con Jorge Rojas, que celebró 20 años de su consagración como solista en el festival. Terminada su actuación, comenzó la tradicional Cacharpaya, que se extendería hasta el amanecer, con artistas como Laura Gómez Weizz, Agustín Toro y Maxi Acosta entre otros.

Unas palabras de la cantante peruana Susana Baca, -otra de las voces de la noche-, terminó de responder a la pregunta de por qué Cosquín es único y referente: “los peruanos no tenemos un festival como Ustedes, que muestre la música del país, las costumbres y que genere esta pasión, esa identidad”. Lo que sorprendió a Baca, fue esto que pasó en la primera luna. Público atento, recorrido musical, identidad, voces nuevas, historia, una amalgama cuya unión es el abrazo compartido, el ida y vuelta y por sobre todas las cosas, la música. Porque Cosquín, a diferencia de otros festivales, hay que definirlo por el sonido y el arte que se muestra sobre el escenario, en las calles y en los lugares alternativos al escenario mayor. Y viendo todo esto en la primera luna, hay expectativas de que la edición 66° sea una respuesta a lo que siempre se le pide el festival; ser el espejo en el que se mira el folklore y la música popular de hoy, a través de los ojos de la historia.

La segunda luna espera a los siguientes protagonistas: Dúo Coplanacu, Nahuel Pennisi, Flor Castro y Rocío Villegas – Homenaje a Ramón Navarro, Gerez-Coliluan – Pareja de baile estilizado Pre Cosquín 2026, Delegación de Brasil, Raly Barrionuevo, Paola Bernal, Facundo Toro, Gerez-Coliluan – Pareja de baile estilizado Pre Cosquín 2026, Cazzu

Deja una respuesta